Los puños se manchan de sangre alguna vez. Ajena a veces, pero sangramos y hacemos sangrar al fin y al cabo.
Hay puños que intentan protegernos, los hay con los que queremos proteger. Otros son por simple rabia, odio quizá. Desconocer cosas nos vuelve frágiles, y esto hace que sangremos más fácilmente.
¿Qué daríamos por cada persona sin saber antes lo que darían ellos por nosotros?
No hay comentarios:
Publicar un comentario