viernes, 28 de septiembre de 2012

bip.


Cuando un único bombillito se apague, los demás seguirán alumbrando, necesitan cumplir su función, y es no dejar a ciegas a las personas, pero, quizá teman ser los próximos en apagarse, o estén deseando dejar de sobrecalentarse y quedarse a oscuras por un tiempo. ¿Quién les ha dado esa opción? 
Somos iguales, nos embotellamos en un cristal y esperamos a que, poco a poco, azarosos, nos apaguemos.
¿Por qué no parpadear sin ton ni son, al compás de alguna canción, con el aire fresco en nuestro rostro, sin importar lo que depare el mañana?

No hay comentarios:

Publicar un comentario