Sentía que todo se le venía encima.
No sabía decir "no", y cuando aprendía, acababa siendo todo tan desastroso como siempre.
¿Por qué en cada acto que ejercía tenía que acabar mal alguien?
¿Por qué en cada decisión que tomaba, como la más correcta, y no solo para ella, tarde o temprano había recriminaciones?
Cada vez comprendía menos.
Quizá debió aprender a ser más egoísta, y no a aparentar serlo.
Ser fuerte era su tesoro.
Pero estaba cansada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario