Solías ser tan hermoso.
Lo recuerdo tantas veces.
Las manos se pasean por la pared mientras mis pies avanzan, un cosquilleo así me recorre el cuerpo.
Pienso y observo aquellas preciosas imágenes.
Nunca abandonarán mi mente, jamás quise eso.
Tampoco quiere decir que no haya avanzado.
Pero ahora hay muchas nubes que se te han posado encima.
Has aprendido a sobrevivir, no a vivir.
Solías ser tan hermoso.
Incluso eran perfectas las sonrisas.
Hay que saber ver la belleza en los malos momentos.
Hay que absorber cada mínima estela de felicidad.
Darla a los que la necesitan, compartirla con quienes la merecen.
Un abrazo suele ser reconfortante cuando se da con sinceridad.
Echamos de menos a aquellos que se van.
Los echamos nosotros sin querer, los echamos queriendo.
Otros se van porque así sucede, nuestros actos, los suyos, los del resto.
La vida nunca para, nosotros la hacemos moverse.
Dañando, perdonando, olvidando, aprendiendo, mejorando.
Solías ser tan hermoso.
Sabías hacerlo así, sin quererlo, sin que se notara, pero cuando no lo hacías, si se echaba en falta.
No es un comportamiento, es una manera de hacer las cosas.
Hace mucho tiempo que mis sentimientos olvidaron amar
¿Cómo se olvida algo así?
Es algo que a la vez que te hace darlo todo y vivir, hace sufrir, el dolor es algo necesario en el fondo.
Nos hace aprender a sobrellevar.
Pero suele dejar cicatrices.
El amor y el dolor.
Nosotros somos los únicos causantes.
Me cuesta tanto.
Pero solías serlo, amor, solías ser tan hermoso.
Un sentimiento que muchos dicen conocer.
Qué ilusos, yo puedo decir que eras tan hermoso en cada una de las cosas que observaba, sentía, olía...
El aire fresco de las mañanas sabía diferente, y el olor de los naranjos en flor era tan dulce. El color de las puestas de Sol se mezclaba con la noche.
Aquellas estrellas fugaces, te hacían inmenso en medio de tanta muchedumbre.
Las gotas de lluvia cayendo en el asfalto.
Ahora doy patadas a las hojas caídas, aun sin ser otoño.
Frustrada por desconocer lo que pasará, aun sabiendo en lo que estoy.
A nadie le gusta resbalarse, sea de la manera que sea.