Las malas experiencias nos enseñaron a amar, nos enseñó a apreciar el esfuerzo el propio dolor, nos enseñó a crecer una semilla, nos enseñó a adorar aquella persona que fue indispensable en tu vida. Nos enseñó a disfrutar de cada momento el reloj que nunca se detuvo ante nuestro deseo.
Se trata de vivencias, no todo saldrá a la primera, y puede que tampoco a la última, pero si no intentamos, nada ni nadie se ofrecerá a enseñar.
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