viernes, 22 de noviembre de 2013

Otras palabras olvidadas...

El viento rompe nuestros esquemas y el frío cala nuestra ropa, nuestra piel, nuestros huesos. Nos acurrucamos, pero al instante entramos en calor, y más calor, y más. Ya no es tan agradable. Dudamos.
No pido otra cosa más que mi mundo, cada uno que se quede con el suyo, no hay más necesidad.
Mírame con ojos sinceros, no hagas más estruendo que el propio viento.
No digas, pues las palabras son solo la cuchilla que descuartiza todo aquello a su paso. Un susurro puede, acompañado de una caricia y unas muecas sinceras.
Un apretón en el momento adecuado, un abrazo sin mediar más trato que el ser aceptado. Una verdad nunca contada, pero real, tan real como mojarse al chapotear en charco, tan real como una mentira esgrimida a trancas y barrancas.
No tiene sentido, lo sé. 
De eso se trata, como siempre.

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