Fue el momento en que todo cobró y perdió su sentido a la vez, una bola enorme que explotó en la mente, no pudo contener mi cuerpo, y solo daba pasos, pasos en falso pues no observaba a su alrededor, sus ojos nublados, incluso más que el propio cielo oscuro, no pudieron hacer más que cerrar y cambiar de rumbo.
Pero no se irá, no habrá sentido ni tampoco dejará de haberlo.
Simplemente estará. Nada más.
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