-Pero, exactamente, ¿qué fue lo que ocurrió? ¿Cómo pasó?
- No fue más que un segundo, pero el corazón palpitó, palpitó incontables veces, podría casi jurar que tantas como palpita en minutos, eterno fue el momento, aunque no de los que me gustaría recordar. No quería sino que el mundo se acabara, que tronara y la lluvia incesante cayera, que me nublara más la vista, que llegara al punto de mi mente ciega. Quería que viniera un vendaval y se lo llevara todo, aquellos árboles, las casas, los pájaros e incluso a la gente, a todos menos a mí, que cayera el sol y por un momento ya no estar ahí. Deseaba que ocurriera la mayor locura del mundo, y lo que acabo de contar, créeme, no es lo que desee en ese segundo. Las locuras son mayores aun que un maldito vendaval y una estrella brillante que me llevara a otro lugar.
- ¿Y qué sentiste?
- Volví a quererle una vez más.
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