lunes, 17 de octubre de 2011

- Pero si sonríes cada vez que le ves.
- No, ¡no lo hago!
- Lo haces, y se nota cómo te alegras.
- No me alegro, no sonrío, soy igual con él que sin él.
- Pero te gusta, eres tonta.
- Pero no sonrío- siguió diciendo estúpidamente, sabiendo que en realidad sí que lo hacía-
- Y juega contigo - continuó él- y tú tontamente le sigues la corriente.
- No quiero hacerlo.
- Pero tampoco haces nada por cambiarlo.
- Me acostumbré a estar así.

2 comentarios: