Tus máscaras no tienen dientes de verdad, tus gruñidos se oyen tan lejanos a través de esta pesada cabeza. ¿Sabes por qué no son dientes de verdad? Porque una máscara solo es eso, una mentira, una tapadera. Nunca te acostumbres a alguien que no se la quita ni para estar en su hogar. Alguien que ha aprendido a comer con colmillos de fiera y por eso se atraganta a cada mordisco que pega.

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