miércoles, 7 de noviembre de 2012

Frío, como el invierno que se acerca. 
No necesito congelarme más, ¿sabes? Solo algo de calor, a parte del que me da esta manta todo el jodido día y el que me procura el gorro al salir a la calle de madrugada.
Algo de protección que no sea la de un paraguas en aquellos días en los que la lluvia no deja ver a más de diez pasos. 

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