Tiritando, se dirigió hacia él. Este la miró, pero al instante le quitó la mirada. Ella, confusa, se detuvo. Por un momento no supo qué hacer. Miles de pensamientos se pasaron por su cabeza.Pero de pronto no se le vino sino una imagen a la mente. Su manta, completa y únicamente para ella. Si él no quería compartirla, allá él, ella no sería quien se muriera de frío esta vez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario