Y somos locos viviendo en un mundo de cuerdos.Y somos niños queriendo dejar de jugar al balón. Queremos jugar a ser mayores. Pero luego los mayores quieren jugar a ser niños, cometen errores. Ahí comienzan a perder su cordura, al darse cuenta de que quizá era un poco tarde como para andar jugando con juguetes que ya no podían ser arreglados. Lo primero que se nos enseña de pequeños es que: a juguete roto, no hay otro igual, y quizá ni siquiera haya otro.Mientras, veremos a los demás niños jugar con sus juguetes, con esos que sus locos padres compraron tras ellos haber roto los suyos en su tiempo. Y ¿qué pasa con los que desde el principio se quedaron sin jugar? Ellos son los únicos que aprenderán cuando tengan que cuidar algo más importante que un juguete.
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