Es demasiado él como para decirlo.
martes, 29 de enero de 2013
-añoñadadas-
Sin ser rotulador me dibujaste una sonrisa, una y otra vez, no esperabas a que se borrara y sin ser astronauta me llevaste a lugares que nunca hubiera imaginado. Me pregunto entonces, ¿y las promesas que nos quedan por cumplir? Todo eso algún día, ya quieran o no, llegará.
Una vez te acostumbres, pronto llegan las decepciones por "nada", el miedo a perderlo, el miedo a que todo pase y se esfume. Puede que sea una de las muchas razones por las que no te gusta acostumbrarte, y menos cuando con esa costumbre te ves realmente bien. Tienes miedo de cansar, sí, de que los demás se aburran antes de ti, que creen expectativas que tú no eres capaz de alcanzar, o simplemente, se derrumbe todo por cualquier razón, o peor aun, sin razón. Seguramente sea que no te ves como aquella persona que puede hacer feliz al resto...durante el resto de sus vidas.
sábado, 26 de enero de 2013
Despertar, sea la hora que sea, y sentirle en la habitación de al lado, o en la cama aun durmiendo. Salir y al volver no encontrar nada como lo habíamos dejado, tener que comenzar de nuevo cada día, tener mil historias que contar, y cuando llegue el momento en que lo encontremos todo como siempre, ser nosotros mismos quienes cambien lo establecido, sin dejar que nada permanezca estático, que cada día sea una página por escribir, que llenemos hasta los márgenes, aunque sea con dibujos, con sonrisas, cosquillas y miradas. Hablar todo el día de cosas sin sentido, sentarme a su lado y encender la tele. El ordenador entre las piernas y un puñado de cereales con fresas para calmar el apetito. Y cuando no haya nada que decir, que el silencio nos envuelva, hacerlo nuestro. Echarme en sus piernas mientras bebe algo y se fuma un cigarrillo, compartirlo quizá, y acabar comiendo pizza después de habernos prometido una comida sana, y reír, reír sin sentido, es lo mejor. Después de una ducha, echarnos en la cama, o en el sillón, o en el suelo, o por qué no en la bañera, me da igual. Sentir calor, su calor, dejarnos llevar y, exhaustos, dormir.
viernes, 25 de enero de 2013
Why do I do this to myself?
Can you save me from myself?
Cause I lost it all again
And I think maybe
You're the one who can pull me out
Of the holes I always dig.
jueves, 24 de enero de 2013
Podremos con el viento, con el mar en tormenta, podremos con incendios de nieve y con los volcanes más duros jamás vistos. Podremos con todo porque somos hijos de la Tierra, la Luna nos crió y el Sol nos dio calor para no morir en las heladas que se nos calaban en los huesos. Crecemos fuertes, aprendemos de los cambios, nunca permitiremos que nada permanezca estático. Necesitamos ayuda, pero somos autoconcientes, somos humanos, somos capaces. Podremos con todo, hasta con la muerte si sabemos hacerlo bien. Pero lo más difícil, es hacerlo bien desde el principio.
martes, 22 de enero de 2013
¿No hay eclipses para las estrellas, o es algo que simplemente no somos capaces de observar? Quizá sea porque nunca nos lo hemos planteado, porque es algo tan ínfimo en el mundo que nos es irrelevante. Pero cuando se produce un eclipse para cualquier planeta o astro, lo vemos con entusiasmo, pero en su recorrido, tapa millones de estrellas que no somos capaces de diferenciar, porque algo que podemos ver tan pequeño, en otro lugar, es mayor de lo que jamás podríamos imaginar.
lunes, 14 de enero de 2013
sábado, 12 de enero de 2013
Fue una simple visión, un ínfimo momento, pero mi mirada se centró en aquel anciano, de cara desgastada y mirada perdida, con ropa de abrigo, pero unos pantalones que dejaban ver sus largos calcetines azules. Tenía una pierna cruzada y fumaba un puro con la mano huesuda que no le paraba de temblar.
Pareciera que no había probado la comida en días, semanas, pero por su tono de piel, que hubiera estado trabajando durante mucho tiempo.
En su respirar no salía más que humo, como si estuviera gritando a la muerte que viniera, pero esta, en un intento de regalarle más años de vida, no comprendiera su dolor. La verdadera necesidad de irse cuando ya estás totalmente preparado. Cuando das por sentado que no tienes más que hacer aquí.
Es cuando gritas en silencio que todo acabe, sin pensar que podría haber inimaginables cosas por hacer.
Pero, ¿Quién iba a decirle eso a aquel cansado viejo? ¿Quién estaba sentado a su lado más que su ángel de la guarda pactando con el diablo una hora para su caída?
No se veía capaz, pues los demás no le decían que lo era. Así que, ahí seguiría, con el puro en la mano desgastándose, consumiéndose como su cara y su mirada mientras el mundo le pasaba de largo.
domingo, 6 de enero de 2013
sábado, 5 de enero de 2013
miércoles, 2 de enero de 2013
Se acercó a la ventana, miró a través de ella, y todo le pareció idéntico a cualquier día. No fue capaz de mirar más allá, de encontrar aquello que hacía ese día especial, y lo único que hizo fue sentarse justo debajo de esa ventana. Sin música, sin más sonido que el que se oía afuera y el de la tele, que se encontraba en la sala a oscuras. A solas, con sus pensamientos, con sus ideas y su cambiante humor. Se tenía miedo a ella misma, se conocía, y sabia que era la persona más propensa a perder, abandonar aquello que apreciaba, que quería. Era una estúpida, y todos lo sabían ya.
Solamente una persona, una, había aguantado siempre su carácter. E iba a perderla. El siguiente paso que diera sería el definitivo.
Por eso no quería moverse de ahí, de esa ventana. Prefería mantenerlo todo estático. No tenía ningún propósito de seguir con vida.
No con esa vida al menos. Pero para ello tenía que cambiar.
Sus pestañas fueron cerrándose poco a poco, mientras el sol del crepúsculo caía lentamente. Sintió una mano que rozaba la suya que rápidamente desapareció.
No consiguió que sus ojos se volvieran a cerrar. Le esperaba una noche sin aullidos, sin viento que chocara contra su ventana. No había agua que llover, pero tampoco luna que brillar.
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