No pienso estar siempre que tú quieras, pues no estás cuando yo te necesito.
Asume las consecuencias, si te haces necesario, estate para lo bueno y lo malo.
En cambio si no me necesitas, ensúciate las manos por una vez y asume la realidad, no sigas tapándome los ojos tratando de hacer caminar siempre a ciegas.
No estamos aquí para romper corazones.
Y estás influyendo mucho.
No hay comentarios:
Publicar un comentario