domingo, 11 de septiembre de 2011

Cada persona que conoces, por mucho que la creas olvidada, algo te ha enseñado en esta vida. Gente de la calle, que nunca has saludado, una mirada, una sonrisa, un traspié o un saludo. Una pequeña charla o una gran tarde sin dejar de hablar. Historias, anécdotas dignas de ser contadas y otras que queremos olvidar cuanto antes, avisos, promesas, regalos.  Amigos del pasado, de la infancia o familiares lejanos. Si es que en cada mínimo resquicio de nuestro cerebro, de nuestra mente está cada uno de los segundos y milésimas de segundos en los que ha pasado alguna persona por nuestra vida, y sí, se ha quedado grabada para siempre su existencia. Ahora, pregunto, por qué hay unos que nos dejan más marcados que otros? Sí, les conozcamos o no, siempre los recordamos mejor que a los otros. Circunstancias del momento, apariencias, atracción?  La respuesta, no la sé, pero en nuestra mente está todo calculado, aunque nosotros no lo queramos.  Estamos diseñados para aprender, siempre y cuando estemos dispuestos a ser enseñados.

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