No es que me gusten los atardeceres, es que me hacen sentir como si fuera inmensa, como si la eternidad se posara a mi lado y me dijera que aproveche todo lo bueno que queda en este mundo, o cuando me de cuenta ya se lo habrán esnifado los que menos se lo merecen, o los que menos saben apreciarlo. No es que quiera vivirlo todo ahora, es que quiero comenzar, para ir haciéndolo todo bien y con calma. No es que quiera que los demás sufran, pero quiero ser un poco egoísta ahora. Quiero que salga bien de una vez por todas.
Pero a veces es difícil comenzar de nuevo cuando ya has jugado más de la mitad de la partida mal, aunque siempre estará ahí ese atardecer que te empuje, que no te haga desistir, ese atardecer que me pide casi a gritos que comience a observarlo de nuevo, pero con otros ojos diferentes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario