Luego, ella le pidió a gritos que no se marchara, a gritos desde el corazón, quizá por eso él no lo oyera, o quizá porque ya se encontraba demasiado lejos aun estando a su lado. Pero no le importó, sabía que si le llamaba una vez más, regresaría, o ella marcharía con él, estaba decidida.
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