sábado, 28 de enero de 2012

Una tarde decidió salir sola,sí, lo necesitaba, a hacer lo que más le gustaba, escuchar música, escribir y sacar fotos, toda una tarde para ella, y quería aprovecharla, apagó el móvil y se dedicó a caminar cerca de la playa, el olor de la sal le traía tan buenos y no tan buenos recuerdos ... Llegó a unas escaleras, cerca de gente que patinaba, adoraba el sonido de esas ruedas contra el suelo, los estallidos de la madera al caer un truco, le traía más recuerdos aún, por eso bajó la música y se dedicó a mirar, sí. Sacando fotos se dio cuenta de que muchas cosas habían cambiado, demasiadas, y no sabía si para bien, pero que habían cambiado, eso lo tenía claro. Un rato después cogió una hoja, de esas arrugadas que tanto le gustaban, y con la música bien alta comenzó a escribir, sí, las paranoias que escribía siempre, con las que se desahogaba, pareciendo que esa arrugada hoja era la única que podría comprenderla en los peores momentos, la única que podía hacerla olvidar y pensar, dejar plasmado lo que otro día seguramente tiraría a la papelera. Cuando finalizó, guardó la hoja en su maleta, y cogió su cámara de nuevo, estaba atardeciendo, de una manera preciosa por cierto, era una de las mejores sensaciones del mundo, caminar viendo el pálido sol esconderse tras un cielo naranja, rojizo, que acabaría casi violeta. El mar se volvía más calmado, más tranquilo, te incitaba a no dejar de mirarlo, con unas ondas suaves y un sonido que casi te envolvía, con una suave música de fondo. Cuando anocheció, no se le ocurrió otra cosa que ir a la playa, sí, para ella otra de las mejores cosas del mundo, sentarse, en la arena ya fría y beber un poco de ron, echarse y no escuchar más que alguna palmera y las olas. Se puso los auriculares y acabó por desaparecer de ese mundo. Solo sabía que para encontrar su felicidad, de vez en cuando debería hacer lo que a ella más le gustara, y precisamente, eso estaba haciendo, necesitaba ordenar su vida, necesitaba una noche en la playa con buena música, necesitaba muchas cosas más, pero sabía que eran las que la harían sufrir siempre. También se decía: "sufrir nos mantiene vivos, nos ayuda a ser fuertes, y no sufrir nos hace una vida monótona",  habrá que elegir y ella lo tenía claro, si no hubiera sufrido nunca hubiera existido este día en la playa , pues no se habría planteado muchas cosas, si se plantea muchas cosas, será porque no quiere perder lo que quiere...

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