Y si seguimos con el plan establecido, nos cansaremos al ratito de empezar.
Probablemente no encontremos el camino, pero nos sobrarán las ganas de volar.
Improvisemos un guión definitivo, que no tengamos más remedio que olvidar,
que hacer que todas las estrellas al camino para que nunca falten ganas de soñar.
Y hemos sobrevivido, aunque no sé a qué. Estábamos tan perdidos...
Porque aquí nadie se hará el camino sin suerte, ¡que lo malo en algo bueno se convierte!
Y la pena en pedazitos se convierte.
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