Y de un suspiro echó fuera todos los males que acumulaba, pensando en que lo próximo que haría sería llenar sus pulmones de aire. Pero lo que ocurrió es que volvió a sentir que necesitaba suspirar, sin tener aire que soltar, y su mente no supo que hacer, sin reacción, el control del cuerpo perdió y acabó con el tiempo olvidando quién era. Ya no fue, hasta que la enseñaron a suspirar junto a alguien de nuevo.
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