martes, 6 de marzo de 2012

Y esas nubes que avanzan y desaparecen casi sin notarlo, pero siempre están ahí, nos protegen del sol que tanto nos gusta, que tanto nos reconforta, porque saben que en realidad, si lo tomamos mucho tiempo, puede llegar a matarnos. Esas nubes que tanto maldecimos cuando salimos a la calle, esas nubes que nos dan sensación de tristeza, son las que hacen que llueva, las que nos mantiene con vida, la que nos da lo único que necesitamos de verdad.

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