Es la creencia de que todo nos irá perfectamente. Para que nos ocurran cosas buenas, primero deben pasarnos cosas menos buenas, nuestra vida se basa en el contraste, en sinónimos y antónimos, en la huída y regreso constante, en un no parar jamás, en un pequeño retroceso, y con lo aprendido, lograr un avance que nos suba de escalinata, pero sin baches nadie aprendería, sin cosas de las que arrepentirnos no podríamos arreglarlas, si lo hiciéramos todo bien no nos satisfaría nada, porque todo sería igual siempre, la perfección no existe, y créeme, es mejor que jamás exista, moriríamos de aburrimiento.
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