Se sentó en el sofá, con todas las luces apagadas, con una manta por encima, y le dijo "no quiero que me trates como una reina, no lo soy, no quiero regalos ni palabras preciosas que no tengan valor, no quiero que me pidas perdón, quiero que no vuelva a suceder el hecho por el que hayas pedido perdón, no quiero que me hagas pensar que soy única, dudo mucho que lo sea. No quiero que me mientas diciéndome que soy lo mejor del mundo, no quiero que me digas que me amas, que me quieres, si realmente no lo sientes, no quiero que me digas cosas que no piensas solo por hacerme sentir bien, puesto que lo único que me hará sentir bien es lo que sientes de verdad, como si no sientes nada, solo quiero saberlo"
Encendió ahora él las luces, la miró, y esta vez, en vez de decir nada, solo la besó, y acto seguido, sonrió.
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